DE LOS MUTANTES O LA GENTE CON SUPERPODERES

Curiosamente a lo que pueda parecer, no han sido las historias de superhéroes y mutantes las que más han llamado mi atención tanto como lector de comics como devorador de libros. Sin embargo, sí que es cierto que siempre han despertado cierta inquietud en mí por el potencial que estos poderes podían conferir a cada uno de los personajes de una historia.

A la mayoría nos vendrán de inmediato a la cabeza las viñetas de Marvel o de DC comics, las carteleras, sin duda, con mayor eco acerca de esta temática de los últimos tiempos. Curiosamente, la humanidad siempre ha creído en la existencia de seres superiores que engalanados de ciertos poderes especiales estaban por encima de los seres humanos corrientes. Desde los dioses de las antiguas mitologías, todos poderosos pero no invencibles, pasando por las antiguas leyendas de los hombre-lobo, las brujas, los seres encantados, los golem y demás, la humanidad ha ido fabricando todo un panteón de personajes curiosos que han ido tapado sus supersticiones y miedos, a la vez que han hinchado las velas de la imaginación de más de uno.

En verdad que la versión que menos me gusta de todo este ideario de seres superiores es el actual, donde personajes embutidos en ajustados y chillones trajes, y bajo supuestas mascaras que no entendemos cómo protegen sus identidades, se han lanzado a provocar el mal más rayano en la estupidez o un buenismo idiota que no hay por dónde cogerlo. Ciertamente que los tiempos van cambiando y cada vez más autores van engranando personajes tibios, normales, que con una serie de poderes van superando distintos trances de sus vidas, sin proponerse en la mayoría de los casos ni ser esto o aquello. En muchos casos estos personajes son bastante anodinos, personas que como tú o yo tienen que pagar su hipoteca a fin de mes, hacer la compra en el súper o llevar a los niños al cole.

En el caso de Génesis de una especie nos vamos a encontrar con gente en principio normal y sin especial interés en la tan manida dualidad entre el bien y el mal. Los personajes de nuestra historia van a ser personas que no se plantean ejercer ninguna bondad o ningún tipo de mal porque sí. Más bien al contrario, se tratará de personas que reaccionan de forma predecible a los azares de la vida. Miedo al descubrir que cosas extrañas les están ocurriendo. Euforia al comprender que han sido bendecidos con un poder. Cierto egoísmo al saberse superiores a las demás personas. Acomplejados de cierta culpabilidad por este mismo hecho. Sin lugar a dudas, y pensando que pasaría por mi cabeza de haberme ocurrido alguna de estas vivencias, he tratado de describir todas aquellas sensaciones que seguramente pasarían por la cabeza de cualquiera de nosotros.

A veces utilizamos este tipo de historias como justificación a los actos que ciertas personas realizan por el mero hecho de ser poderosos, dando igual que tipo de poder manejen en ese momento. El poder, lejos de fantasías literarias como la presente, puede deberse a hechos tan banales como el dinero, las relaciones personales, la familia y el linaje o la política, y su uso, sin que haga falta nada más místico, deriva en las ventajas de unos respecto a las calamidades de otros.

A este respecto, contaré a continuación una bella parábola de la antigua Grecia en la que veremos cómo los filósofos griegos trataban de explicar un fenómeno como el de la relación entre el poder y la propia virtud humana.

Por último diré que pese a que la relación de los poderes es nuclear en esta historia, en realidad se trata de un estudio profundo de la naturaleza humana y las consecuencias de ciertos sentimientos como la ambición, la vida, el anonimato o las relaciones personales. Los cuentos, al igual que lo han hecho desde tiempos inmemoriales, solo sirven para contar la realidad desde un punto de vista poético, heroico o simbólico, nada más.